LA VIDA EN UNA CAÑADA

 

Antonio se crió en el Pago San José, donde vivía con sus padres. Pero llegó el momento de independizarse y unos amigos le hablaron de unos terrenos donde podría construirse su propia casa. Llegó, compró una parcela por unos cinco millones de pesetas, e inició la construcción de su vivienda donde, 20 años después, puede decirse que ha criado a sus dos hijos. Su historia no tendría nada de particular si no fuera porque la casa de Antonio está en una vía pecuaria, conocida popularmente como cañada, una zona de dominio público por la que pastores y ganaderos llevaban sus ganados hace años y que ahora, en muchos casos, están ocupadas por viviendas ante el vacío legal que existe.

Una de las vías pecuarias que tiene la ciudad, la de Albadalejo Cuartillos, empieza en el kilómetro 13 de la A-2003 —carretera de La Barca— y termina en la cañada de Vicos. Tiene una longitud de 5,2 kilómetros y una anchura de entre 75 y 100 metros, pero el deslinde iniciado por la Junta de Andalucía, propietaria de los terrenos, prevé reducir la anchura a unos 25 metros —una orden de 1965 ya aprueba la reducción a una colada de 20,89 metros—, respetando las viviendas existentes. El procedimiento, anunciado recientemente por el Ayuntamiento, lleva años de retraso. “Es una necesidad histórica. Queremos ser normales en todos los aspectos”, señala José Barriga (IU), delegado de Alcaldía de Cuartillos, quien cuenta que la situación es “insostenible”.

En la calle Alenar, que conecta la A-2003 a su paso por Cuartillos con la CA-3108, a unos cientos de metros de Estella, residen un buen número de vecinos que, como Antonio, llegaron a estas tierras hace años y construyeron poco a poco sus viviendas. El Ayuntamiento, en colaboración con la Junta, asegura que sigue adelante el deslinde de esta vía —ya se han instalado los indicativos que regulan el ancho de la cañada—. “Solo desde la coordinación y el logro de acuerdos con la Junta de Andalucía será posible conseguir la regularización de las viviendas”, dice la teniente de alcaldesa de Medio Rural, Carmen Collado, tras los últimos trabajos realizados en la zona.

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