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TODOS TENEMOS DERECHOS


¿Existieron las cañadas reales en el Reino de Granada? Esa es la pregunta que trata de responder Alfredo Rodríguez Villegas en un estudio sobre las vías pecuarias de dominio público en las provincias que constituyeron el Reino de Granada hasta la separación que hizo el motrileño Javier de Burgos en 1833. La respuesta a la que llega el autor del trabajo es que no existieron esas cañadas de 90 varas (75 metros de anchura) en nuestra zona y que, por tanto, la reivindicación de la Junta de expropiar o convertir en terreno de dominio público algunas de las propiedades de agricultores granadinos, es ilegal.

A comienzos de la pasada década, alrededor de cien propietarios de terrenos de la localidad de Iznalloz recibieron notificaciones de la Junta de Andalucía para que participaran en la recuperación del diseño de las cañadas reales y hacer de las mismas espacios de dominio público. Para ello, algunos propietarios tendrían que perder parte de sus terrenos. El autor de este estudio o ensayo estaba afectado «por 16 olivos», pero decidió investigar hasta qué punto esta norma era legal. «He estado casi siete años investigando el tema. He buceado en cientos de documentos y he pasado muchas horas en archivos y bibliotecas. Creo que ahora es conveniente que la población y los afectados sepan a qué atenerse».

Según Alfredo Rodríguez, en ese diseño que la Administración quiere hacer de las cañadas reales (por donde pasaban los ganados en la trashumancia) puede afectar a 14.000 hectáreas y a miles de propietarios de tierras granadinos, «a los que han llegado a calificarnos de usurpadores por estar en lugares públicos», dice Rodríguez. «Aquí no hubo grandes trashumancias. Los ganados apenas se trasladaban cien kilómetros. No eran como los de Concejo de la Mesta de Castilla, donde sí se llevaban a cientos de kilómetros», comenta el autor.

Después de esos siete años de investigación, el autor ha llegado a varias conclusiones. La primera de ella afirma que estas cañadas reales de 90 varas o 75 metros de anchas no existieron porque los mismos Reyes Católicos abolieron la comunidad de pastos en estas tierras por una cédula real de 1501. Tampoco existen en los libros de repartimientos del Reino de Granada las citadas vías pecuarias. «La Mesa Castellana, al no implantarse aquí, no pudo llevar a cabo sus prerrogativas abusivas de las cañadas reales, por ello en sus primitivos archivos no tienen documento alguno que demuestre que hasta aquí llegara su red viaria». El autor del trabajo tampoco ha encontrado la existencia de estas cañadas en el diccionario del Madoz, en los libros del Catastro del Marqués de la Ensenada o en los boletines de Ventas de Bienes Nacionales. Asimismo, tampoco lo encuentra en archivos más recientes. «Cuando las diputaciones provinciales ponen en marcha los arreglos y reparaciones de los caminos municipales para su ensanche en la década de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado, no se contempla en ningún expediente ni en ninguna acta de recepción, el término de cañada real, ni en los trazados de los caminos ni en los linderos correspondientes», explica.

De forma irregular

Para Alfredo Rodríguez, el concepto de vía pecuaria se hizo aquí de forma muy aleatoria e irregular. «Vinieron peritos agrícolas y con el secretario de turno del respectivo Ayuntamiento y algunos pastores, que ni siquiera firmaban, levantaron las actas de las clasificaciones, sin ni siquiera visitar los lugares», señala el autor del trabajo.

Según el historiador, «había un tufillo a corrupción e hicieron la clasificación atendiendo a ciertos intereses. Fue un ‘gol’ que la administración franquista les metió a los agricultores granadinos, teniendo en cuenta su ignorancia o desconocimiento de esas clasificaciones».

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