EL CAMINO DE LAS ARDILLAS


Añoranza al ‘Camino de las Ardillas’

Juan Valero Recorre a pie la geografía realizando estudios sobre la situación de los bosques.

Quién no ha oído alguna vez el dicho de que la Península Ibérica estaba tan densamente poblada de árboles que una ardilla podía recorrerla de norte a sur sin necesidad de bajar al suelo. Evidentemente, se trata de una exageración, pero da a entender la riqueza natural de la que gozaba la geografía.

Este año, con motivo de la celebración del Año Internacional de los Bosques, el albaceteño Juan Valero Valdelvira, fundador y vicepresidente de la fundación +árboles, ha decidido comenzar una travesía de alrededor de 2.000 kilómetros a pie, que lleva por nombre El Camino de las Ardillas. Estos días se encuentra en tierras guipuzcoanas recorriendo sus senderos y estudiando su flora. La propuesta consiste en establecer un corredor ambiental por la espina dorsal montañosa de la Península Ibérica, que comprende desde Tarifa, pasando por la cordillera Penibética, hasta llegar al Parque Nacional de Cevennes, al sur de Francia. Este trayecto separa las vertientes mediterránea, cantábrica y atlántica de los ríos ibéricos.

"El objetivo es realizar informes y evaluaciones de los lugares por los que paso con el fin de recuperar el importante patrimonio forestal perdido durante muchos años y acabar con la fragmentación de nuestros bosques", explica Juan Valero Valdelvira. Para ello, se señalizará una extensa red de senderos, antiguas vías pecuarias y pistas forestales que "serán cartografiadas y analizadas para buscar su equilibrio forestal".

"De esta forma, buscamos reforestar los campos y recuperar las masas arbóreas en pos de mejorar la economía", concluye el caminante. Y es que los bosques y los recursos que se pueden obtener de ellos suponen una "gran inyección" para los estados.

Paso por Gipuzkoa

Como escribió Antonio Machado en uno de sus poemas: Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

La travesía la inició el primero de agosto en la villa de Auritz-Burguete. Valero comenzó su andadura con la intención de recorrer a pie la Península, a razón de entre 18 y 25 kilómetros diarios.

Desde la localidad navarra, el viajero puso rumbo hacia el oeste con el deseo de pisar tierras guipuzcoanas hacia mediados de agosto. Tras recorrer parte del pirineo navarro y atravesar el pico Adi, por fin atisbó Gipuzkoa, cumpliendo con las previsiones establecidas. "Llegando de Altsasua me he adentrado en el territorio a través de Aralar, llegando a la divisoria de aguas que separa Álava de Gipuzkoa, y me he adentrado hacia el Goierri", revela Valero, explicando el trayecto realizado.

"Me ha llamado mucho la atención la buena salud de la que gozan los bosques en Gipuzkoa y el gran equilibrio medioambiental que se percibe. Es un lugar fantástico, una maravilla. Ojalá hubiera esta flora tan bien cuidada en otras partes de España", se sincera Valero.

Tras una breve parada "admirando la riqueza del paisaje del sur de Gipuzkoa" y realizar un informe de su patrimonio natural y el estado de la biodiversidad presente, la próxima estación en el horizonte del largo camino por recorrer es el Gorbea, monte que divide las provincias de Araba y Bizkaia. Desde allí, tiene pensado cambiar el rumbo, comenzando a subir hacia el norte, hasta llegar al municipio de Fontibre, en Cantabria, donde nace el río Ebro. Tras dos semanas, quizá tres por las condiciones climatológicas, Valero abandonará Euskadi y sus bosques.

"Siguiendo el curso del Ebro, me adentraré hacia el sureste pasando por el Moncayo y, tras unos días, llegaré a la localidad turolense de Albarracín", expone el caminante. A partir de ese punto, el sur será el punto cardinal al que se dirigirá, adentrándose en los llanos de Albacete y bordeando la andaluza Alpujarra, para llegar, finalmente, a Tarifa. "Aquí se encuentran algunas de las zonas más áridas y menos boscosas del país", explica.

La marcha, que según las previsiones concluirá hacia mediados de noviembre, está en todo momento respaldada por Iñaki Alejo, que realizará en furgoneta el mismo trayecto que Valero, y por el trabajo de un grupo de voluntarios de la fundación +árboles, que llevarán a cabo la tarea de elaborar una base de datos con información sobre los posibles usos del suelo, el estado de la vegetación y de la socioeconomía de las zonas, entre otros estudios.

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