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OTRO TRAFALGAR EN LAS ALPUJARRAS, LA DIPUTADA BRITANICA MARGARET MORAN CIERRA UN CAMINO.


OTRO TRAFALGAR EN LAS ALPUJARRAS.

 

ABC 17.7.09

Hay británicos que eligen la bucólica campiña inglesa para instalar su segunda residencia y otros que optan por la placidez agreste de Las Alpujarras. Entre los segundos no todos tienen el discreto encanto del hispanista Gerard Brenan, pionero del turismo anglosajón en la zona, ni han heredado la flema que distingue a los súbditos de su majestad. Es el caso de Margaret Moran, diputada laborista enfrentada al pueblo alpujarreño de Carataunas por cortar el camino a una casa de su propiedad en la que ha invertido un puñado de libras procedente del erario inglés.

El periódico londinense «The Daily Telegraph» incluye el nombre de la dama en la relación de padres de la patria que han percibido dinero público para cubrir gastos superfluos. En el caso de Moran, el rotativo desvela que ha pagado facturas derivadas de un contencioso que mantuvo con vecinos de Carataunas por cortar un espacio público que enlaza con su linda vivienda. En concreto, la diputada intentó colar como gastos de su oficina de la Cámara de los Comunes las 811 libras que le cobró el abogado por el litigio español.

En diciembre de 2006 Margaret cortó el camino adyacente a su hacienda, so pretexto de que el lugar se había convertido en una franquicia rural de la M-40. Arguyó que el ruido derivado del tránsito rodado molestaba a los inquilinos de la casa, que arrienda gran parte del año para sacarse un extra que sumar a las 64.766 libras que recibe anualmente por su actividad parlamentaria. La decisión de poner puertas al campo encrespó a una parte de la vecindad, toda vez que sin previo aviso bloqueaba a numerosos habitantes el paso a sus cortijos por el camino habitual.

Sorpresa mayúscula

Para más inri, Margaret Moran utilizó papel con membrete oficial de la Cámara de los Comunes para informar del cierre del camino en la verja que instaló ilegalmente.

La sorpresa inicial de los perjudicados precedió a la ira. De hecho, las fuerzas de seguridad impidieron que la bronca entre la familia Moran, compuesta por la diputada y su hermano, y los vecinos llegara a mayores. El enfrentamiento se canalizó finalmente de manera jurídicamente civilizada, a través de los tribunales, que otorgaron la razón a la asociación Padre Eterno, denunciante del despropósito. El juzgado de Órgiva sentenció que camino público y cercado unilateral son términos contrapuestos, de modo que ordenó la retirada de la verja y conminó a la propietaria a que se abstuviera de repetir la gracia.

El resultado jurídico de la contienda no ha suavizado, sin embargo, el criterio que algunos vecinos tienen de la parlamentaria. «Es una mala persona», dice un nativo, que se queja de la arrogancia de Margaret, de su desprecio por los habitantes autóctonos, de la intransigencia que ha mantenido desde que decidió por su cuenta cortar el camino común.

«No debe nada»

Una fuente municipal rehúye sin embargo calificar peyorativamente a la ciudadana inglesa que menos cariño suscita en la comarca alpujarreña. Considera que la polémica está superada y destaca que la parlamentaria cumple con sus deberes fiscales con puntualidad británica: «No debe ningún impuesto al Ayuntamiento», afirma.

Pero, puesto que el dinero no lo es todo, hay quien le reprocha a la señora su escaso apego al lugar, por el que no se deja caer. «Ahora apenas viene», dice. Además, cuando llega, ni se mezcla con la gente ni comparte sus costumbres. De ahí que nadie en el municipio confíe en verla jugar con lugareños una partida de tute, el primo proletario del bridge.

Carataunas es el municipio menos poblado de Las Alpujarras. El censo de 2008 le otorga 197 habitantes, de los que 47 son extranjeros. Casi la mitad de los residentes foráneos procede, como la diputada laborista Margaret Moran, de Gran Bretaña. La querencia de los ingleses por este precioso lugar, situado a 800 metros sobre el nivel de mar, es decir, a ras de montaña, viene de lejos. En concreto de la primera mitad del siglo XX. Escritores de la isla enamorados de la comarca han sido el detonante del paulatino desembarco de británicos. El más importante, Gerard Brenan, quien en los años veinte, durante una vista a España, quedó prendado de los parajes y las gentes de esta tierra situada al sur de Granada.

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